Hoy es Miércoles Santo, estamos en plena Semana Santa y hace un día primaveral precioso. Me siento como Antonio Machado en aquel último verso que escribió: "Estos días azules y este sol de mi infancia..." Me entran ganas de volver a tener quince años menos y que todo fuese como entonces... Siempre ando buscando rincones o maneras de recuperar aquella sensación, pero sé que no es sencillo, porque muchas cosas y personas que había entonces ya no están.
El mundo se ha vuelto más feo, e Internet también. Escribir en Blogger es como un acto de rebeldía: encontrar un rincón que perdura entre tanta decadencia y decidir quedarse ahí, porque, total, ¿para qué moverse por un mundo y una época cada vez menos amables?
Voy a acabar esta entrada con el poema de Pilar Paz Pasamar que más me gusta y que tantas veces he reproducido en mis redes sociales:
de esconderme en el alma.
Una jornada como ésta tiene
demasiada luz.
¿Cuánta palabra hubo, cuánto vuelo
agobiador formaron los petreles?
¿El camino quedó como camino
debajo de los pasos?
Y tú, pobre emoción de cada día,
¿retornarás después de esta mañana?
¡Cómo duele ir al paso de las ancas,
las orejas tibias,
como se cansa el dedo que acaricia
las cosas cotidianas!
Hasta luego. Mi pecho no os resiste.
Ya vuestra mansedumbre me hace daño
¡y hay tanto que esperar en el silencio!
Mañana, quiera Dios, será otro día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario