Por el camino tenía ganas de activarme un poco y me puse a Depeche Mode, pero luego llegué a un destino peculiar: una de esas iglesias de Sevilla muy recónditas y poco conocidas, de las que no salen procesiones en Semana Santa ni nada por el estilo. Al llegar, iba a empezar la misa y decidí quedarme. Me sorprendió descubrir que se trataba de una iglesia con una comunidad religiosa de laicos muy activa.
No soy un creyente ejemplar, pero siempre lo he sido. He tenido mis años de renegar de todo esto, pero ahora me refugio mucho en la fe… cuando la vida se te pone seria, a veces es el único bálsamo que te queda. Estar un rato en esa iglesia, escuchando la misa, me hizo reflexionar bastante sobre el día a día que llevo.
Salí de allí y la tarde estaba preciosa. Es de esos días en los que los equinoccios le sientan bien a Sevilla. Todo adquiere un tono ocre, melancólico y, además, tranquilo. Esta ciudad está en periodo de “entrefiestas” (de la Semana Santa a la Feria), y la gente parece guardarse para no llegar a la Feria con las energías malgastadas.
Decidí ponerle banda sonora a esa tarde y me puse a Yann Tiersen, un músico que te da alegrías y penas según el momento de su carrera que escojas (o te pille; el último concierto suyo al que fui fue un verdadero suplicio). Sin embargo, hay una terna de discos que nunca fallan: el segundo, el tercero y el cuarto, que se llaman respectivamente “Rue des Cascades”, “Le Phare” y “L’absente”. No es casual: son los tres discos de los que se tomaron piezas para la famosa banda sonora de Amélie, y contienen temas que, a pesar de los años, suenan frescos y siguen removiendo algo por dentro.
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| Rue des Cascades (1996) | Le Phare (1998) | L'absente (2001) |
Me quedo con “Rue des Cascades”, la pieza que da título al disco homónimo, que habla de perderse en la famosa calle de París y que le venía como un guante a esta tarde de paseo… pero a veces también me refugio en “Monochrome”, una oda a los momentos más bajos que condensa muy bien esa sensación en pocos minutos. Y hay otra que antes me pasaba de refilón y ahora me llama poderosamente la atención… “Le Vieux en veut encore” (El viejo aún lo quiere). Es una sucesión de notas de piano muy frenética que me tiene intrigado. ¿Qué podrá significar para mí? Aún me lo estoy dejando sentir…
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